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¿Cómo fortalecer la cultura en Iberoamérica en tiempos de crisis? Conversación con Enrique Vargas Flores

Enrique Vargas Flores, coordinador del Espacio Cultural Iberoamericano de la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB), conversó con Jorge Melguizo y Natalia Sefair en Cultura en Iberoamérica: conversaciones desde Bogotá sobre los desafíos actuales de la cooperación cultural, la financiación de la cultura, el papel de las ciudades y la necesidad de construir un Sistema Iberoamericano de Cultura en un contexto global complejo.

 

Desde Antigua Guatemala, Enrique ofreció una reflexión amplia sobre el momento que vive la región y el papel estratégico de la cultura en el desarrollo sostenible.

“Cultura es todo y no hay que darle más vuelta. Cultura es aquello a lo que aspiramos, aquello en lo que nos movemos, aquello en lo que nos confrontamos. Cultura es aquello en lo que nos recreamos y en lo que nos perpetuamos”.

Y agregó una idea central para la cooperación cultural iberoamericana:

“La cultura evidentemente es una llave, no la única, pero es una llave para el mayor entendimiento y la mayor comprensión”.

Esta visión conecta con la apuesta de Iberoamérica por reconocer la cultura como cuarto pilar del desarrollo sostenible, junto a las dimensiones social, económica y ambiental.

El Espacio Cultural Iberoamericano

El invitado explicó qué es el Espacio Cultural Iberoamericano, coordinado por la SEGIB:

“Es un espacio que permite el diálogo, que permite poner en cooperación a todos estos países y cooperar para que se hagan películas, para que circulen obras de teatro, para que circulen músicos, para que se restauren archivos”.

Actualmente existen 14 programas iberoamericanos de cooperación cultural, que fortalecen sectores como cine, artes escénicas, música, museos, archivos, cultura viva comunitaria y más.

Según él, la clave está en la complementariedad institucional:

“Hacia afuera, hacia la ciudadanía, lo que importa es el concepto Iberoamérica”.

El gran desafío: la financiación de la cultura

Uno de los puntos centrales de la conversación fue la financiación cultural en un nuevo escenario global posterior a la pandemia. Enrique fue claro:

“Creo que es el mayor de los desafíos que se tiene hoy desde la responsabilidad pública”. Y advirtió: “Estamos ante una nueva realidad financiera global… La cultura no está mostrando una salud generalizada”.

Aunque no hay un deterioro inmediato, sí existe estancamiento presupuestal mientras otros sectores crecen. Por eso, el llamado es a ser más eficientes e innovadores:

“No sabemos si vamos a tener más recursos económicos, pero tenemos que ser absolutamente audaces con los existentes”. Además, insistió en la necesidad de fortalecer la evidencia sobre el impacto cultural: “Todavía falta profundizar el diálogo y la evidencia científica para decirle a otros tomadores de decisión lo que aporta y lo que significa la Cultura al desarrollo”.

El papel de las ciudades en la cooperación cultural

La conversación también abordó el protagonismo de los gobiernos municipales en la gestión cultural. Vargas subrayó:

“Los municipios, si algo tienen claro, es el diálogo con la ciudadanía”.

En un contexto donde algunos gobiernos nacionales atraviesan tensiones políticas o cambios de prioridad, las ciudades se consolidan como espacios clave para la implementación de políticas culturales, cooperación internacional y desarrollo local. De allí surge su apuesta estratégica:

“Tiene que existir un Sistema Iberoamericano de Cultura(…) donde el aparentemente pequeño aporte al grande, donde el grande aprenda del pequeño”.

Patrimonio, digitalización y nuevos paradigmas

En Antigua Guatemala, Vargas participaba en un debate sobre patrimonio cultural y tráfico ilícito de bienes culturales. Allí planteó una reflexión crucial:

“No es suficiente el marco conceptual que se tiene el día de hoy… la actual definición de patrimonio cultural claramente se ha visto ya rebasada a partir de la irrupción de lo digital”.

La transformación tecnológica, incluida la inteligencia artificial, exige actualizar conceptos, marcos normativos y mecanismos de cooperación intersectorial.

“La cultura, por sí sola, no puede atender el tráfico ilícito… ahí entran aduanas, policías, mecanismos de cooperación”. Frente a la pregunta sobre cómo avanzar en un contexto de tensiones políticas en América Latina, Vargas apostó por el diálogo y la reafirmación de principios: “Seguir haciendo lo que hemos hecho siempre: diálogo, conversación y reafirmación de principios y valores”.

Reconoció las diferencias ideológicas y los contrastes entre países, pero destacó que el consenso sigue siendo posible.

¿Para quién es la cultura?

En el cierre de la conversación, el invitado fue enfático:

“¿Para quién es la cultura? Para todos, absolutamente para todos”. Y agregó una definición clave desde el enfoque de derechos culturales: “La cultura es un derecho humano irrenunciable y los Estados tienen la obligación irrenunciable de generar condiciones de acceso, goce y disfrute”.

Quizá el momento más potente de la conversación llegó con la última reflexión del invitado:

“¿Está impactando lo que hacemos? ¿Es suficiente todo esto que estamos haciendo o qué más tenemos que hacer?”.

Para Vargas, mantener abierta esa pregunta es lo que permite ajustar políticas públicas, fortalecer la cooperación cultural iberoamericana y responder a los desafíos del presente.

Cultura, cooperación y futuro en Iberoamérica

La conversación dejó claro que Iberoamérica no solo es una región culturalmente diversa y competitiva, sino también un laboratorio único de cooperación internacional. En palabras del invitado: somos altamente competitivos y estamos teniendo la capacidad de dialogar con el mundo.

El reto ahora es consolidar un Sistema Iberoamericano de Cultura, fortalecer la financiación, actualizar marcos conceptuales y garantizar que la cultura siga siendo un motor de desarrollo, democracia y cohesión social.



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