De Barranquilla

Este juega se requiere de mínimo 5 personas, una de ellas es quien estará en el medio del círculo.

Todos se toman de las manos formando un círculo mirando hacia el frente y luego se sueltan de las manos. Un jugador deberá estar dentro del círculo.

Sin moverse de sus puestos, cantan en compañía de las palmas, mientras que el jugador que está en el centro recorre todo el círculo, sin salirse de él, dando brincos al ritmo de la canción.

Bibiribío

Un grupo de niños y niñas, máximo 15 y mínimo 6, se hacen en fila para que puedan pasar por debajo del arco formado por otros dos. Uno a uno, los jugadores de la fila son atrapados por los del arco y luego de elegir entre dos frutas, van a situarse detrás del niño del arco al que corresponde la fruta elegida. El juego termina con una prueba de fuerza entre los dos grupos.

Arroz con leche

Este juego se realiza con siete o nueve personas. El número de jugadores debe ser impar.

Cogidos de las manos los jugadores forman un círculo y uno de ellos se hace en el centro de la rueda.

Cantando y sin soltarse de las manos, los que están haciendo el círculo giran hacia la derecha mientras que el jugador que está en el centro camina hacia la izquierda.

Arroz con leche, me quiero casar, con una señorita de la capital.

Todos se detienen al terminar la estrofa.

Que sepa coser, que sepa bordar,

Alondrita

Este juego tiene como objetivo, acumular gestos. Claro está que puede hacerse con una ronda donde hayan muchas acciones. Se necesita máximo un grupo de 12 niños y niñas y un mínimo de 4 para que el juego resulte interesante.

Un viaje increíble

Autor: D.R.A.

'Un viaje increíble' cuenta la historia de Carlos, un ratón que vivía en la punta de un cerro. Trabajaba día y noche para limpiar el polvo a una bota que, años atrás, le había regalado su amigo Michel. 

Todas las Navidades utilizaba esa bota para adornar su casa. Uno de esos años, a pocos días de Navidad, golpearon su puerta. Era su amigo el viejecito Michel, que venía desde el pueblo para invitarle a pasar las fiestas navideñas con él y su familia porque pensó que su amigo allá arriba se iba a sentir muy solo. 

Un halloween diferente

Autor: Pedro Pablo  Sacristán. - Madrid. 1973

Hace mucho tiempo, la mayoría de los monstruos eran seres simpáticos y golosos, tontorrones y peludos que vivían felizmente en su monstruoso mundo. Hablaban y jugaban con los niños y les contaban cuentos por las noches. Pero un día, algunos monstruos tuvieron una gran discusión por un caramelo, y uno de ellos se enojó tanto que lanzó furiosos gritos y asustó a todos los que había allí.  

Un drama en un corral

 

Autor: Victor Eduardo Caro. Colombia.

¿No saben ustedes lo que ha sucedido en un gallinero?

Es horrible, ¡horrible!

La que así hablaba era una gallina que se hallaba en un lugar a donde todavía no habían llegado los ecos de la tragedia.

– Sí –decía la gallina–; ¡es horrible! Tanto que no voy a poder pegar el ojo en toda la noche. Menos mal que somos muchas; si llego a estar sola, ¡qué miedo!

Un árbol distinto

Autor: D.R.A

¡Qué orgulloso estaba! Era alto, grueso; sus raíces absorbían muy hondo en la tierra y en la primavera sus ramas se cubrían de hojas verdes, hasta rebosar.

    * ¡Nada- decía- ni los animales ni los hombres; el único rey del bosque soy yo!


Y sonreía mirando de reojo a las margaritas que crecían a sus pies. La mayor de ellas decía:

    * Nosotras, en cambio, ¡qué poquita cosa somos! Un verano y se acabó.

Una navidad en el bosque

Autor: D.R.A

Érase una vez un bonito pueblo en medio de un frondoso y colorido bosque habitado por unos alegres animales. Cada año, con la caída de las primeras nieves y la llegada de las estrellas de luz, se reunían en torno al Gran Árbol para preparar la Navidad y conocer una de las noticias más esperadas de la temporada.

Una estrella fugaz en el cielo

Autor: Giuliana Gaona - Perú.

Había una vez una estrella pequeña, alegre, juguetona e inquieta pero que a su vez era desobediente, pues muchas veces no hacía caso de las indicaciones que le daba sus papás.

Existía una advertencia que era sabida por todas las estrellas pequeñas: no salir de casa a pasear por el firmamento sin estar acompañados por una estrella mayor, para ser guiados en medio de la vía láctea.



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