Turismo cultural en Bogotá: conversación con Ángela Garzón
El turismo cultural se consolida como uno de los principales motores de desarrollo en Bogotá, no solo por su impacto económico sino también por su capacidad de fortalecer la identidad, la convivencia y el sentido de pertenencia. Así lo evidenció el episodio del videopodcast ‘Cultura en Iberoamérica: Conversaciones desde Bogotá,’ donde Jorge Melguizo y Natalia Sefair conversaron con Ángela Garzón, directora del Instituto Distrital de Turismo, quien planteó una visión integral donde cultura, turismo y ciudadanía se entrelazan como pilares estratégicos de ciudad.
“La cultura lo es todo… si no hay cultura creo que no tendríamos sociedades”.
Desde esta mirada, el turismo cultural no es un segmento más dentro de la oferta, sino el corazón mismo de la experiencia urbana.
Bogotá: destino cultural en crecimiento
La ciudad atraviesa un momento clave en su posicionamiento turístico. El aumento sostenido de visitantes refleja no solo una tendencia global favorable, sino una transformación en la forma en que Bogotá se presenta al mundo. La cultura, el arte, la gastronomía y los espectáculos se han convertido en motivaciones centrales para quienes llegan a la capital. En palabras de la invitada:
“Uno de los motivos por los que la gente está eligiendo venir a la ciudad es por los temas de cultura, de arte, espectáculos, de gastronomía”.
Este crecimiento se traduce en cifras contundentes, con cerca de 14,8 millones de visitantes en un año, pero también en impactos más profundos: generación de empleo, dinamización de economías locales y nuevas oportunidades en los territorios. El turismo deja así de ser una actividad periférica para convertirse en un motor estructural de desarrollo.
Cultura y turismo para la cohesión social
Para Ángela, uno de los aportes más relevantes del turismo cultural en Bogotá es su capacidad para fortalecer la convivencia. En una ciudad diversa y compleja, la cultura y el turismo funcionan como espacios de encuentro que permiten reconocer al otro y construir tejido social.
“Desde el turismo y la cultura se puede lograr esa unión entre la gente, ese respeto… hablarnos entre las diferencias”.
Esta perspectiva se conecta directamente con la tradición de cultura ciudadana de la ciudad, donde el respeto, la corresponsabilidad y el sentido de pertenencia son fundamentales. El turismo, en este contexto, no solo atrae visitantes, sino que también contribuye a formar ciudadanos.
¿Cómo posicionar a Bogotá en el mapa global?
A pesar de los avances, Bogotá aún enfrenta un reto clave: consolidarse como un referente turístico internacional. La ciudad cuenta con una oferta amplia y diversa, pero todavía necesita proyectarla con mayor fuerza y claridad hacia el mundo. Esto implica no solo estrategias de promoción, sino también una narrativa coherente que permita mostrar la riqueza cultural de la ciudad en toda su dimensión.
El crecimiento del turismo también plantea desafíos importantes. Bogotá busca evitar los efectos negativos que han experimentado otras ciudades, apostando por un modelo sostenible que equilibre desarrollo económico, inclusión social y cuidado ambiental.
Entre los riesgos identificados, hay uno especialmente crítico según Ángela:
“Uno de los riesgos grandes es la explotación sexual de niños, niñas y adolescentes”.
Frente a esto, la ciudad ha fortalecido acciones institucionales y pedagógicas, entendiendo que el turismo debe construirse desde la responsabilidad y el respeto por los derechos humanos.
Una ciudad abierta: turismo cultural para todos
Uno de los rasgos distintivos de Bogotá es su carácter inclusivo. El turismo cultural no está pensado para un público específico, sino como una experiencia accesible y diversa, capaz de integrar diferentes edades, intereses y contextos. Para la invitada, esta apertura es parte de la identidad de la ciudad: un lugar donde conviven múltiples expresiones culturales y donde cada visitante puede encontrar una experiencia propia.
Más allá de las cifras y las estrategias, hay una pregunta que resume el sentido de esta apuesta. No se trata solo de atraer turistas, sino de construir una relación más profunda entre la ciudad y quienes la habitan o la visitan:
“¿Cómo puedo hacer que el turismo sea un jalonador de amor por la ciudad y de Cultura Ciudadana?”
En esa pregunta se sintetiza una visión de futuro: un turismo que no solo impulse la economía, sino que también fortalezca el vínculo con la ciudad, promueva el respeto y contribuya a construir una Bogotá más consciente, integrada y orgullosa de sí misma.


