Bogotá lamenta el fallecimiento de la maestra Beatriz González, figura esencial del arte colombiano
- Su mirada transformó la relación entre arte, memoria y ciudad, y dejó en Bogotá un legado emblemático a través de la obra Auras Anónimas, ubicada en los Columbarios del Cementerio Central.
- El año pasado, el Distrito rindió homenaje a la maestra y le impuso la Medalla Orden Civil al Mérito Ciudad de Bogotá en el Grado Comendador, destacando su impacto en la cultura, el pensamiento crítico y la construcción de memoria en el espacio público.
- La restauración de los Columbarios, anunciada por el alcalde Carlos Fernando Galán, será una forma de honrar su legado y de preservar este espacio de encuentro y memoria de ciudad.
- Su obra ‘La felicidad de Pablo Leyva’ inspiró el eje curatorial de la Bienal Internacional de Arte y Ciudad BOG25, que se realizó el año pasado.
La Alcaldía Mayor de Bogotá y la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte lamentan profundamente el fallecimiento de la maestra Beatriz González, considerada una de las artistas más importantes de la historia del arte colombiano y latinoamericano. A lo largo de más de 70 años, su obra irrumpió para transformar la relación entre arte, política, memoria y ciudad.
Durante la segunda mitad del siglo XX, Beatriz González construyó un lenguaje artístico propio, honesto y profundamente comprometido con la historia del país. Su trabajo abordó el dolor, la ausencia y la violencia desde una mirada crítica y sensible, convirtiendo el arte en un espacio de reflexión colectiva y dignificación de la memoria.
Uno de sus legados más significativos en Bogotá es la obra Auras Anónimas, instalada en los columbarios del Cementerio Central, que resignificó este espacio patrimonial como un lugar de memoria, duelo y encuentro ciudadano. Esta intervención convirtió a los columbarios en un referente de arte público a nivel mundial.
Beatriz González nació en Bucaramanga en 1932 y dedicó su vida a construir una obra que conecta historia, memoria e identidad, con especial énfasis en la realidad colombiana y latinoamericana. Su carrera incluyó numerosas exposiciones individuales y colectivas en prestigiosas instituciones internacionales, entre ellas el Pérez Art Museum Miami, el Museum of Fine Arts en Houston, el Museo Reina Sofía de Madrid, el KW Institute for Contemporary Art en Berlín y Documenta 14 en Kassel. Su trabajo también fue presentado en el Tate Modern de Londres y el Museo Mori de Tokio, y forma parte de las colecciones permanentes de museos de renombre como el Museum of Modern Art de Nueva York, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía en Madrid y el Museo Nacional de Colombia.
La obra 'La felicidad de Pablo Leyva' (1977), junto con Estudios sobre la felicidad (1981) de Alfredo Jaar, inspiró el eje curatorial Bogotá, ensayos sobre la felicidad de la Bienal Internacional de Arte y Ciudad BOG25, realizada entre septiembre y noviembre del año pasado, invitando a la ciudadanía a repensar el vínculo entre el arte, la ciudad y las tensiones contemporáneas en torno al bienestar y la felicidad.
En reconocimiento a su trayectoria y aporte invaluable a la ciudad, el Distrito rindió dos homenajes a la maestra el año pasado. El alcalde Carlos Fernando Galán le otorgó la Medalla Orden Civil al Mérito Ciudad de Bogotá en el Grado Comendador, destacando su impacto en la cultura, el pensamiento crítico y la construcción de memoria en el espacio público.
“Bogotá está de luto por la partida de la maestra Beatriz González, una de las artistas más grandes de nuestra historia. Su obra transformó el dolor en memoria y convirtió espacios como los Columbarios del Cementerio Central en lugares de dignidad y reflexión colectiva. Honraremos su legado con la restauración de ese lugar que ella transformó para siempre. A su familia, nuestra solidaridad”, afirmó el alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, al conocer la noticia.
Como parte del compromiso con su legado, la Alcaldía Mayor de Bogotá reafirmó la restauración de los Columbarios del Cementerio Central y de Auras Anónimas, entendida no solo como una acción de conservación patrimonial, sino como un homenaje permanente a la obra y al pensamiento de Beatriz González, y a su apuesta por una ciudad que recuerda y honra su historia.
“Despedimos con profunda tristeza a la maestra González. Su obra nos enseñó que el arte también sirve para recordar, para interpelar, para nombrar la ausencia y cuidar la memoria. Su legado vive en Bogotá y en cada espacio que ayudó a transformar. Buen viaje, maestra”, comentó a su vez el secretario de Cultura, Recreación y Deporte, Santiago Trujillo Escobar.
En este momento de dolor, el sector cultural, la ciudadanía y el país entero se unen para despedir a una de las máximas creadoras del arte latinoamericano. Su obra, su mirada crítica y su compromiso con la memoria seguirán inspirando a artistas y espectadores de todas las generaciones. La partida de Beatriz González deja un vacío profundo, pero su legado permanecerá como testimonio imborrable de una vida dedicada al arte, a la memoria y a la dignidad humana.
Su mirada transformó la relación entre arte, memoria y ciudad, y dejó en Bogotá un legado emblemático a través de la obra Auras Anónimas, ubicada en los Columbarios del Cementerio Central.


