Por: Rosa Pereiro

Óscar era un niño que vivía con sus padres en un pueblecito en la orilla del mar.
Todos los días iba con su perro a pasear por la playa y soñaba con viajar a través del mar y conocer otros mundos que él imaginaba maravillosos...

Un día, cuando estaba sentado en la playa vio que su perro «Lotus» traía una caracola entre sus dientes y jugaba con ella. De pronto oyó una voz que decía:

-¡Por favor sálvame!

Sorprendido se dio cuenta de que la voz salía de la caracola. La sujetó entre sus manos y la acarició. Agradecida la caracola le dijo a Óscar:

-Pídeme lo que quieras que te lo concederé.

-Yo quisiera recorrer el mundo -respondió Oscar-.

Su deseo se cumplió y al instante pasaron por delante de sus ojos todas las imágenes del mundo. Oscar sufrió una desagradable sorpresa porque presenció catástrofes, guerras, hambre, calamidades y entonces se puso muy triste. Conmovida, la caracola le dijo:

-No te preocupes, que todo se va a arreglar con mi lluvia de felicidad.

Entonces la caracola envió una lluvia de estrellas por todo el mundo y éste se convirtió en un paraíso donde todo era felicidad, amistad y alegría.

-¡Qué bonito es todo! ¡Gracias amiga caracola!

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