Niña comiendo sandía (Foto: Pixabay)

Seguramente habrás escuchado hablar de los productores, consumidores y descomponedores en la clase de ciencias naturales o biología. 

Para empezar a entender muy bien de qué se trata este tema, es necesario que tengas en cuenta que la alimentación tiene por objeto brindar a todos los organismos vivos de nuestro planeta, la materia y la energía que necesitan para mantenerse, desarrollarse y reproducirse.

Un ejemplo de ello son los peces, que al nadar gastan energía. Igualmente nosotros al correr también, y las plantas, al florecer.

La materia es necesaria para construir las estructuras del cuerpo. Por ejemplo, nosotros la necesitamos para crecer, para nuestro cabello y uñas, para las mucosas, para fabricar piel nueva, entre otras funciones.

Estamos gastando energía todo el tiempo, incluso cuando dormimos, y es por esto que necesitamos reponerla constantemente. Hacemos esto mediante los alimentos, líquidos y toda una nutrición balanceada. Sin embargo, no todos los organismos vivos nos alimentamos de lo mismo.

¿Cuáles son los individuos consumidores?

Los consumidores somos todos los seres vivos de nuestro planeta: animales, plantas y personas.

¿Cuáles son los individuos productores?

Los productores son aquellos que convierten la energía del Sol en enlaces de carbono orgánico como son los azúcares (moléculas).

Los principales productores son las plantas, las algas y las cianobacterias (algas de color verde azul), a las que se les llama también autótrofas.

Esta palabra la podemos explicar así: auto es igual a propio y trofos es igual a alimento. Es decir, que los productores son "los que fabrican su propio alimento". Estas pequeñas fábricas son realmente complejas, pero muy eficientes.

Las plantas, gracias a la fotosíntesis, "atrapan" la energía lumínica del Sol y la transforman en energía química, lista para ser utilizada por cualquier organismo vivo.

¿Pero cómo? Bueno, no es sencillo, pero básicamente toman el dióxido de carbono del aire (CO2), el agua del suelo (H2O) y la energía solar captada por la clorofila y los vinculan en la elaboración de moléculas químicas orgánicas complejas, es decir, en azúcares.

Estas moléculas pasan a formar parte de la planta y pueden ser utilizadas como fuente de materia y energía por ella misma o por cualquier animal que se las coma (consumidor).

De este modo nos encontramos con los heterótrofos. La palabra hetero es igual a distinto, y trofos, es igual a alimento, que son aquellos que se nutren de “otros seres vivos”. Es decir que ellos "toman" la materia y energía producidas por los autótrofos y simplemente las transforman y utilizan.

¿Cuáles son los individuos descomponedores?

Entre todos los heterótrofos hay algunos que tienen un papel especial: los descomponedores.

Ellos toman la materia orgánica muerta (hojas, troncos, animales, etc.) y se alimentan de ella, transformando esas moléculas nuevamente en compuestos inorgánicos.

Así vemos que, por un lado, los productores toman materiales del ambiente, los consumidores los distribuyen y los descomponedores (hongos y bacterias) los devuelven al suelo y al aire. Allí están listos para reiniciar el ciclo una vez más.

Como puedes observar, la materia se recicla una y otra vez en la naturaleza. La energía en cambio, se pierde en forma de calor cuando realizamos funciones vitales. Es por esto que el Sol es tan importante para la vida en la Tierra.

Todos en este planeta tierra necesitamos de todos, es una gran cadena alimenticia que requiere de cuidado para que la vida natural continúe.

 

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