Para este juego se requiere un máximo de 10 y un mínimo de 4 participantes.

Todos los jugadores se toman de las manos y forman un círculo. Escogen un participante que va a ser el que busque a los otros que se esconden. Antes de empezar, se deben poner las reglas y los límites del juego, para que no hayan discusiones sobre la zona en la que está permitido esconderse.

El jugador se pone de cara a una pared o un árbol, sin mirar, y cuenta en voz alta hasta 15, 20 o 50, según lo hayan dispuesto antes de comenzar. Todos los demás se esconden. Cuando se ha terminado de contar, el perseguidor dice: “ya salgo a buscar” y los demás deben estar en silencio para que no los encuentren tan rápido.

El niño se pone a buscar para ver si descubre a algún compañero, pero debe evitar al mismo tiempo que alguno de los jugadores salga de su escondite y vaya al “tapo” que es el lugar donde él estuvo contando, si alguno de ellos llega a este lugar, todos estarán a salvo y el perseguidor deberá volver a contar. Pero si el jugador que estaba escondido sale para llegar al “tapo” y el perseguidor lo alcanza antes que toque ese sitio, quedará fuera del juego.

Mientras el perseguidor se encuentra ocupado atrapando jugadores, los demás pueden salir del escondite y tratar de llegar al “tapo”. Esto hace más difícil la persecución, pues el que lo hace debe correr en muchas direcciones, y al mismo tiempo, evitar que se salven.

El jugador que encuentren de último y que no alcance a tocar el “tapo” será el próximo en contar y buscar a los escondidos.

 

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