A través de esta exposición, que se presentò del 21 de abril al 29 de junio de 2010 en el Museo de Bogotá, la Alcaldía Mayor dió un repaso al legado urbanístico que dejó Le Corbusier, quien a través de su Plan Director (1947-1951) lideró el movimiento moderno arquitectónico en Colombia. 
La Alcaldía Mayor de Bogotá, trabajando por recobrar la memoria colectiva de los bogotanos y fortalecerla, presentó a través del Instituto Distrital de Patrimonio Cultural, entidad adscrita a la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte, y junto con universidades de Bogotá, como Los Andes, Nacional, Javeriana y Tadeo, la exposición "Le Corbusier. Plan Director 1947-1951: La ciudad".
El montaje reunió las proposiciones hechas a mitad del siglo XX por este representante del Movimiento Moderno arquitectónico, cuyo plan tocaba distintos aspectos del desarrollo urbano de Bogotá, como la relación de ésta con su entorno a nivel regional y nacional, sus zonas habitacionales, el examen de sus vías de circulación, el centro cívico y la unidad del barrio.
A él, a Le Corbusier, Bogotá le debe parte del origen de sus valores construidos y del trazado urbano de algunas de sus zonas. Es indiscutible, entonces, que su labor figura en la historia de la Capital, y como tal, merece un espacio que convoque a la ciudadanía para que ésta haga una revisión de su legado. Allí la razón de la realización de esta exposición por parte del Instituto Distrital de Patrimonio Cultural, también organizada por un grupo de universidades de Bogotá, como Los Andes, Nacional, Javeriana y Tadeo.
La ciudad donde habitamos, en sus formas y estilos, en sus trazados y distribución espacial, fue pensada por alguien, de cuya concepción se partió para materializar y crear, para que de la nada, de un espacio relativamente desolado, naciera una ciudad donde empezarían a entretejerse historias y vivencias humanas, cuyo devenir depende en alto grado de las características del espacio donde ocurren. Allí radica gran parte del sustento que en términos patrimoniales tiene esta constructiva exposición.
Le Corbusier (1887-1965)

Le Corbusier fue su nombre artístico, que muchos se debaten entre si lo tomó del apellido de su padre o de su bisabuela, y que en nuestra lengua significa ‘el cuervo'. Pero su nombre real fue Charles Édouard Jeanneret-Gris, nacido en Suiza el 6 de octubre de 1887. Su padre se dedicaba a lacar cajas de relojes y su madre era pianista y profesora de música.
Su exitoso futuro como arquitecto empezó a forjarse con los primeros oficios: cincelador y grabador. Luego pintor, gracias a las enseñanzas de su primer maestro, aún en Suiza. Los periplos que hizo cuando recién empezaba el siglo XX, en los que compartió con reconocidos arquitectos, contribuyeron en su aprendizaje. Para 1911 ya había pasado por Francia, Alemania, EE.UU., Italia, Austria, Rumania, Turquía y Grecia. En esta etapa realizó muchos diseños, que a petición suya no pasaron a conformar su portafolio histórico de obras.
A su regreso a Francia, donde se radicó desde 1916, organizó junto con un primo un equipo de arquitectura y diseño, del cual resultó su primer proyecto urbanístico: la villa contemporánea, diseño conceptual de una ciudad habitada por tres millones de personas.
Finalizando la década de los 20, viajó a Sudamérica, donde dictó conferencias -era también profesor- y arrojó valoraciones y sugerencias en el plano del desarrollo urbano de importantes ciudades de esta región, entre ellas Bogotá, a la que visitó por primera vez en 1947, para luego retornar cuatro veces más, siendo testigo del cambió físico que produjo en la ciudad el que es tal vez el más nefasto recuerdo en la historia de esta urbe: El Bogotazo.
Para la capital colombiana, tras la serie de periplos a ella y después de consultas y análisis técnicos alimentados por otros teóricos europeos -todos de la línea del Movimiento Moderno de arquitectura, del cual Le Corbusier es digno representante-, planteó el Plan Piloto (o Plan Director), que proyectaba una ciudad con características inéditas: un Centro Cívico, cuyo modelo se reproduciría en los barrios; una red vial jerarquizada, base de la circulación y de las composiciones intermedias; nuevos parámetros de zonificación, e ideas de cómo integrar a la ciudad con la región circundante e incluso la distante.
El Plan Piloto, a cargo de Le Corbusier, serviría de base para el diseño del Plan Regulador, del cual eran responsables Sert y Wiener, y que profundizaba en los detalles de ejecución del Plan Director. Es decir, mientras que el Plan Piloto era el modelo, el Plan Regulador definía en detalle sus formas y especificaba sus sistemas estructurales.
A pesar de que los planteamientos de Le Corbusier para Bogotá no fueron cristalizados en su totalidad, su propuesta tuvo alto impacto en la ciudad porque impulsó el análisis técnico y metodológico de quienes se encargaron de la planeación urbana que vendría, además de convertirse en importante fundamento teórico para los círculos académicos de la arquitectura y el diseño en la ciudad. Fue, en últimas, un instrumento de desarrollo resultado del examen de las condiciones formales de la ciudad existente.
Le Corbusier moriría en 1965 en su sitio de recreo en el Mediterráneo francés, cuando haciendo caso omiso a las recomendaciones de su médico, se aventuró a nadar y después fue hallado muerto por unos pescadores, siendo en apariencia un ataque cardíaco el motivo de su defunción.

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