Jorge Vargas, el gran pionero del teatro de calle en Colombia emprende su camino a la memoria
Este es un día triste para el movimiento teatral colombiano. Ha muerto el actor y director Jorge Vargas Echeverri, cofundador con Mario Matallana del Teatro Taller de Colombia, director del departamento de Teatro de Calle en el Festival de Iberoamericano de Teatro de Bogotá desde su creación y fundador del Festival al Aire Puro. Vargas con su fortaleza, alegría y optimismo será recordado por su lucha constante por la profesionalización del teatro callejero.

Las calles, esquinas, plazas y parques de Bogotá recordarán por siempre a Jorge Vargas, caldense de nacimiento pero bogotano por adopción, que dedicó toda su vida a transformar los espacios urbanos en escenarios para contar historias a través del teatro.
Clarisa Ruiz, secretaria de Cultura, Recreación y Deporte, y compañera de trabajo por una década del maestro Vargas en el Festival Iberoamericano de Teatro lo recuerda: “con Jorge aprendí que el origen del impulso teatral es parte del ser humano, de su vida popular y espontánea. Con él luchamos por dignificar el teatro callejero en el Iberoamericano y de darle un trato equiparable al del teatro de sala. Jorge Vargas es un líder que formó varias generaciones en Bogotá y otras ciudades del país. Jorge levantó un bello teatro en el corazón de Bogotá y su huella perdurará en la historia del teatro colombiano.
Junto a Mario Matallana su socio y amigo entrañable, Jorge Vargas inició su carrera al final de los años 60 en el Teatro La Mama, atendiendo a un aviso de periódico con el que se convocaba a nuevos actores. Allí en la sede de Chapinero de La Mama inició una carrera que lo convertiría en protagonista de la historia del teatro callejero en Colombia.
Luego de tres años de trabajo con La Mama y recién llegados del Festival de Teatro de Nancy (Francia), Jorge y Mario tomaron la decisión de jugársela toda por el arte y la aventura de calle. Con menos de mil dólares en el bolsillo, hicieron un viaje por Centroamérica que duraría cuatro años y los llevaría hasta Estados Unidos. Esos eran tiempos del teatro político, en el que el discurso primaba sobre lo técnico y estético. Los dos amigos fundaron un grupo de teatro ambulante, dejando como registro de nacimiento los apuntes de “El génesis”, su primera obra escrita en el avión que los llevó a Panamá.
Durante este tiempo dictaron talleres y realizaron montajes con diferentes comunidades. En su camino fueron testigos de la violencia de Somoza en Nicaragua y se detuvieron en México por más de un año con sus espectáculos, y hasta tuvieron tiempo de trabajar en cine, con papeles secundarios en la película “Blue Demon contra las momias de Guanajuato”.
En San José, California, trabajaron con la comunidad chicana montando “la Pasión y muerte de Cristo” con 80 actores naturales por las calles. Su éxito los llevó al Primer Festival de Teatro Chicano en México, pero al tratar de regresar descubrieron que sus visas a Estados Unidos habían vencido. Regresaron a Bogotá y el grupo consiguió un espacio en el Teatro del Parque Nacional, donde ya trabajaban los actores de Julio Ferro, La Libélula Dorada y Acto Latino.
Vivieron épocas difíciles, como cuando durante el gobierno de Turbay se prohibió cualquier acto público en las calles, situación superada durante la presidencia de Betancur, gracias a un permiso especial, que no tardaron en fotocopiar y repartir entre otros grupos colegas.
Han pasado ya 40 años desde que Jorge y Mario fundaron el Teatro Taller de Colombia agrupación con la que enfocaron su investigación en el trabajo del actor, a través de la experimentación teatral conformando una filosofía de teatro de grupo. Con más de treinta de espectáculos montados para espacios no convencionales, como plazas, parques y calles, Jorge Vargas y su grupo formaron varias generaciones de actores de calle y sala, y viajaron a los más importantes eventos teatrales de Colombia y el mundo.
Desde su sede en el sector de La Candelaria de Bogotá, se gestaron proyectos como el Festival al Aire Puro que desde 1997 cada dos años en agosto alegra las calles bogotanas y la Escuela Internacional de Teatro Callejero y Técnicas de Circo, proyecto pedagógico con sede en La Jagua, Huila.
A Jorge Vargas también se le recordará por su trabajo en el Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá en el cual dirigió el departamento de teatro callejero desde 1988, coordinando además el desfile inaugural de este evento que sembró en los bogotanos el amor por las artes escénicas con su extensa programación gratuita nacional e internacional de teatro de calle.
El pasado 9 de agosto, con motivo de los 40 años de vida artística del Teatro Taller de Colombia, la Alcaldía Mayor de Bogotá y el Instituto Distrital de las Artes Idartes, rindieron homenaje a Jorge Vargas y su grupo en el Teatro Jorge Eliecer Gaitán, en un evento en el que se presentó la obra “Canto de Mar y Amor”, dirigida por el maestro Mario Matallana.
Actores, acróbatas, músicos, mimos, zanqueros, bailarines, magos, arlequines y payasos hoy están tristes ante la partida de este gran hombre, uno de los últimos juglares del siglo XX. Jorge Vargas con su alegría y gran capacidad de gestión, logró que muchas generaciones de colombianos, sin saber de su existencia, se acercaran a las expresiones escénicas de manera gratuita a través de las funciones de su grupo y su labor con el Festival al Aire Puro y el Iberoamericano de Teatro.
Desde la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte lamentamos esta pérdida para el sector teatral y para todos los bogotanos e imaginamos un pasacalle con carácter circense y festivo que se debe estar gestando en la eternidad, para recibir al hombre de teatro que ha partido.
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