El talento audiovisual de Bogotá se forja en la Cinemateca Distrital
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En enero de 2011, la Cinemateca Distrital de Bogotá, en su sede de la carrera Séptima, tuvo 18.000 espectadores. En sus calles aledañas, la competencia. Grupos de vendedores ambulantes gritan: «Cine arte, cine arte...», a la vista de todo el mundo. Pero no, la piratería no es la competencia, porque la Cinemateca no es sólo un sitio de exhibición sin rumbo fijo. Al contrario, es un espacio vivo, de reflexión, de encuentro, donde se dan cita los estudiantes, los cinéfilos, los curiosos y los desamparados.
Nadie se pone de acuerdo sobre la fecha de su nacimiento. Aunque algunos insisten en que vio la luz en 1971, los papeles indican que su existencia fue aprobada en 1972. Lo cierto es que, desde comienzos de la década del setenta, existe un lugar donde los cineastas y los cinépatas pueden acudir no sólo a ver películas, sino a consultar libros, a mirar exposiciones, a curiosear fotos o a averiguar datos escondidos. En otras palabras, a vivir el cine. Normalmente, los países tienen sus cinematecas. «Ese dragón que cuida nuestros tesoros», reza el epitafio, escrito por Jean Cocteau, en la tumba de Henri Langlois, el padre de la Cinemateca Francesa. Pues eso son las cinematecas de todas las latitudes: dragones vigilantes, donde se guarda la memoria audiovisual de un país. Colombia, como es un mundo que no se parece a nada, tiene su cinemateca en la capital. Y desde la capital se irradia su influencia a todos los lugares donde las imágenes en movimiento son una necesidad. La Cinemateca, según cuentas, surgió de la influencia del movimiento cineclubista local. En los años cincuenta, existió el Cine Club de Colombia, gestado por Luis Vicens y el ‘padre' Hernando Salcedo Silva. De allí se desprendió la Filmoteca Colombiana y luego, la Cinemateca Colombiana. Estos fueron los puntos de partida para lo que, hoy por hoy, se conoce como la Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano. Finalmente, se consolidó la Cinemateca Distrital como una entidad local que responde a necesidades de una ciudad con un creciente interés cinéfilo. Hoy, más que nunca, su presencia es necesaria, puesto que el cine no es un soporte sino un lenguaje. Y el auge del video lo que ha generado es la necesidad de centros que promuevan archivos donde se organice y se evalúe la evolución de ese lenguaje. Aunque la Cinemateca ha dependido de muchos entidades, en nuestros días uno visita sus instalaciones y se da cuenta de que su vida depende, en realidad, de sus habitantes. La Cinemateca Distrital es un espacio vivo, con sus puertas abiertas, donde se apoya a todo aquel que tiene la necesidad del cine. A través de la Cinemateca, a su vez, se apoya la existencia de la sala de cine del Museo de Arte Moderno de Bogotá, se nutre económicamente la existencia de Patrimonio Fílmico, se apoyan sueños como los de El Espejo o se hacen alianzas estratégicas con los entes audiovisuales más importantes del país. Por otra parte, los Cuadernos de Cine Colombiano soportan sus publicaciones. La Cinemateca Distrital cuenta además con una gran biblioteca que, en la actualidad, posee 4.000 libros, 2.000 revistas, 20.000 fotos de cine colombiano, 3.000 copias en video. Es el lugar ideal para continuar el debate sobre las imágenes en movimiento, una vez que terminan las proyecciones y se encienden las luces de la reflexión. |
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