¿Cómo funciona un telescopio?

El refractor, esta formado por lentes combinadas dispuestas en un tubo. El objetivo es un lente biconvexo que recoge la luz y la refracta hacia el plano focal del ocular, en este lugar se forma una imagen disminuida e invertida. Luego encontramos el ocular que también es lente biconvexo (es intercambiable según la cantidad de aumentos que se desee) y amplía la imagen. La imagen vista por el ojo es virtual, ya que cuando miramos por el telescopio, lo que vemos es la imagen invertida. En el modelo Newtoniano, la luz golpea un espejo parabólico y se refleja hacia atrás hacia un pequeño espejo plano inclinado a un ángulo de 45º, el cual dirige los rayos de luz hacia el lado del tubo, donde se forma una imagen la cual es amplificada por el ocular. El hecho que el espejo plano bloquee algo de la luz del espejo principal no es importante; con los grandes reflectores modernos, el modelo del Newtoniano es seguido raramente, y el observador puede sentarse en una jaula dentro del tubo, para que la imagen se forme en el foco principal. En el Cassegrain, el secundario es convexo, y la luz es reflejada hacia atrás del tubo a través de un agujero en el espejo principal; esta es traída al foco y aumentada por un ocular en una manera inusual. En algunos casos no hay perforación de el espejo principal, y se introduce un secundario plano para dirijir los rayos hacia el costado del tubo. Los Cassegrain pueden proporcionar grandes aumentos, y sus tubos cortos hacen que sea fácil manejarlos en comparación con los largos Newtonianos. El ahora obsoleto tipo Gregoriano tiene un secundario cóncavo ubicado fuera del foco del espejo principal.