Sumapaz: el más grande páramo del mundo, es una importante localidad de Bogotá
| Por Otty Patiño Observatorio de Culturas Fotografías © Guillermo Angulo |
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En los mapas de Bogotá pocas veces está incluido Sumapaz. Incluso buena parte rural de Usme y de Ciudad Bolívar no aparece en muchos mapas. Parecería que la cartografía reflejase y alimentase el desconocimiento que tenemos los habitantes urbanos de Bogotá, quienes nos negamos a reconocer nuestra ruralidad. Sumapaz, situada al sur de Bogotá, tiene una extensión total de 75.756 hectáreas, que representan el 42% de las 177.944 hectáreas que abarca el Distrito Capital. Los mapas de Bogotá que incluyeran a Sumapaz tendrían que doblar su tamaño o reducir a la mitad su escala. Ello se podría remediar adjuntando en todos los mapas parciales un pequeño mapa explicativo donde apareciera la totalidad del distrito, señalando cuál es el fragmento representado. Sumapaz tiene una población —según el censo de 2005— de 5.708 habitantes, lo cual representa apenas el 0,08% de toda la población del distrito. Pese a su poca población es una localidad de una gran importancia para Bogotá. Según la página web de la Secretaría de Gobierno, «su territorio es de gran importancia por cuanto ahí se concentra un parque natural con valiosos recursos hídricos e importante biodiversidad. Está constituido por un paisaje montañoso e innumerables lagunas adornadas por pajonales y frailejones. Existen sitios arqueológicos precolombinos, que evidencian gran ocupación humana anterior a la llegada de los españoles. Se destaca, dentro de su fauna, el venado blanco, la danta de páramo, el tigrillo y el puma». En efecto: el páramo de Sumapaz es el más grande del planeta, y el 61% del territorio de esta localidad corresponde a suelo protegido. En cuanto a los sitios arqueológicos, hay una interesante discusión sobre si los antiguos habitantes de este territorio eran de la familia mosca o muisca, o de la familia de los sutagaos, que comprende a la tribu de los fusagasugáes que habitaban la región entre el río Pasca y los contrafuertes del altiplano de Bacatá. Pero la verdadera importancia de Sumapaz reside en su gente. La historia de esta región condensa las luchas campesinas por la tierra y contra el latifundio terrateniente que logró concentrar las propiedades alrededor de una hacienda, la Hacienda Sumapaz, que llegó a ser más grande que la localidad y abarcaba parte del territorio de municipios colindantes como Gutiérrez y La Cabrera, hasta llegar a tener en el año 1930 la bobadita de 203.996 hectáreas, según un informe del entonces Ministerio de Industrias. Esta concentración de la tierra se produjo, entre otras cosas, por su apropiación indebida: «De acuerdo con los límites declarados en la escritura de sucesión de bienes de Félix María Pardo Roche, el área de esta hacienda comprendía 136.621 hectáreas distribuidas así: el globo de Santa Rosa: 15.591 hectáreas; el de San Juan: 31.573 hectáreas; el de Sumapaz: 62.394 hectáreas; y el del Nevado: 26.881 hectáreas. Como lo atestiguan numerosos documentos sobre los pleitos de tierras en esta zona, la familia Pardo Roche extendió los dominios de su hacienda apropiándose de antiguas tierras realengas, ricas en quina y maderas finas, y de grandes extensiones de baldíos que habían sido desmontadas por sus arrendatarios y por colonos». Ver http://www.alcaldiasumapaz.com/ conociendo.htm.
Fue precisamente esa lucha campesina la que creó una historia muy particular de Sumapaz, cuyos personajes más significativos fueron Erasmo Valencia, quien impulsó en 1928 una sólida organización campesina con el nombre de «Sociedad Agrícola de la Colonia de Sumapaz». Muerto Valencia, en 1949, su segundo gran líder fue Juan de la Cruz Varela, en cuya memoria se fundó el Colegio Gimnasio Campestre Juan de la Cruz Varela. Otra persona de muy grata recordación en Sumapaz es Jaime Garzón, quien fue alcalde de esa localidad en 1986, y cuyo nombre sigue siendo recordado en otro importante centro educativo de la localidad. Fueron sus luchas agrarias las que generaron en la población un alto grado de participación social y político. «El 70% de los hogares participan de manera activa en las organizaciones comunitarias, con un promedio de 1.5 miembros por hogar. Dentro de las organizaciones que más acogida, credibilidad e importancia sociopolítica tienen dentro de la localidad se encuentran las Juntas de Acción Comunal y el Sindicato Agrario, el último por ser el organismo con más representatividad política y mayor poder de negociación con el Gobierno Central. Igualmente la comunidad reporta mecanismos democráticos en la toma de decisiones de organización, pues en su mayoría las decisiones se toman en plenaria (50.72%), por lo cual la experiencia de pertenecer a alguna organización de la localidad a juicio de la población es altamente positiva (60%)» (Helena María Castillo, 2007, Observatorio de Culturas).
Sin embargo, hay dos factores que están cambiando aceleradamente el modo de vida de los sumapaceños. Por un lado, de sopetón, en la década de los 90 llegaron la electricidad, el teléfono, la televisión, se mejoró la vía con la Bogotá urbana, todo lo cual creó una honda brecha generacional entre jóvenes abiertos al mundo globalizado y adultos mayores encerrados en el mundo rural. Por otro lado, en las visiones geoestratégicas del conflicto armado, en los planes de protección y seguridad de Bogotá, Sumapaz fue vista como un territorio que había que copar militarmente hasta el punto de que la tropa en esa zona es más numerosa que la población. Estos dos factores están trastornando culturalmente a una localidad cuyo nombre, suma-paz, sigue siendo una aspiración y un reclamo de sus habitantes. |
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