Las prácticas culturales se originan, se fortalecen o se transforman, obedeciendo a su carácter estratégico en relación con los agentes sociales, tanto comunitarios como institucionales. La reflexión sobre el sub-campo de las prácticas culturales no es neutral y se entiende como el conjunto de prácticas sociales en que se expresa la diversidad cultural y se toma como eje central al sujeto, al ser humano en su relación con la comunidad y su entorno.

Las prácticas culturales se entienden como aquellas acciones que movilizan saberes, valores, imaginarios, hábitos y actitudes de carácter colectivo en el espacio de lo público, que construyen comunidad, identidad y contenido simbólico compartido.

El Plan Decenal de Cultura para Bogotá 2012 -2021 busca diferenciar y visibilizar las prácticas culturales porque se trata de ejercicios de ciudadanía que se estructuran sobre la identidad cultural y el reconocimiento y despliegue de la alteridad, en condiciones de inclusión, equidad y democracia; además entiende que son parte integrante y transformadora de un territorio cultural predominantemente urbano, caracterizado por la supremacía de patrones culturales hegemónicos de una sociedad globalizada.

Las prácticas culturales se concretan en el quehacer de grupos y colectividades, tienen un carácter dinámico que implica que aparecen, se mantienen en el tiempo o se transforman y pueden eventualmente desaparecer, para dar lugar a nuevas prácticas, enriquecidas y emergentes.

En la ciudad de Bogotá, las prácticas culturales expresan la diversidad cultural de la ciudadanía y son generadoras de sentidos identitarios, gracias al ejercicio constante de los grupos o comunidades que les dan significado y contenido simbólico en el escenario cultural del Distrito Capital.

Mediante el ejercicio de sus prácticas, las colectividades construyen lazos de pertenencia y solidaridad, concepciones particulares sobre el mundo y el espacio territorial en que viven, ejercen formas de convivencia y participación social y producen valoraciones y actuaciones sobre el Estado y la sociedad de los que forman parte, construyendo de esta manera un accionar en el espacio público.

En la capital colombiana, en tanto espacio de confluencia cultural local y global, se requiere conjugar la especificidad de los distintos intereses, con lenguajes, acciones y actitudes de reconocimiento de los otros en procesos de negociación de sentidos cambiantes y complejos, para la construcción de ciudadanía y democracia. En la medida que la diversidad, la identidad, la interculturalidad y la alteridad son perspectivas necesarias que marcan el horizonte de sentido de las acciones de este sub-campo, se hace necesario asumir una noción de ciudadanía y colectividades como sujetos activos de las prácticas culturales.

El Plan tiene en cuenta que este sub-campo es una configuración institucional nueva dentro del amplio campo de la cultura y por ello a lo largo del documento precisa sus contenidos, agentes, tensiones y apuestas.

Dimensiones

  • Agenciamiento: Garantía de condiciones para la realización de la práctica cultural.
  • Transmisión: Intercambio, transferencia y reelaboración de conocimientos, experiencias, habilidades y prácticas de la cultura, que ocurren entre las diversas colectividades que integran la ciudadanía y al interior de ellas mismas.
  • Visibilización: Divulgación y posicionamiento de las prácticas culturales en el espacio de lo público, para el reconocimiento y valoración de la diversidad cultural.
  • Investigación: Propicia la generación de conocimiento desde y sobre las prácticas culturales y los discursos que las sustentan.
  • Apropiación: Construcción de la ciudadanía cultural y transformación de imaginarios.

 

 



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