La importancia de un Plan que es para todas y todos los bogotanos

Bogotá  ha sido desde siempre un sitio de confluencias culturales. En tiempos prehispánicos fue lugar de encuentro de los grupos indígenas que viajaban entre el Caribe, los Andes, los llanos y la selva. Aquí tuvo lugar el encuentro de los más importantes conquistadores que llegaron desde España  a nuestras tierras. Igualmente, fue protagonista en tiempos de La Colonia y la ciudad donde germinaron los ideales de Independencia que recorrieron América entera a principios del Siglo XIX.

Poco a poco con la llegada de la modernidad y del Siglo XX, la ciudad fue creciendo mientras recibía a hombres y mujeres provenientes de todos los rincones del territorio colombiano, en busca de oportunidades o huyendo de la violencia. Hoy en día confluyen las diversidades que nos identifican y que construyen el concepto de nación, logrando que aquí todos los colombianos nos sintamos como en casa.

En Bogotá se unen pasado, presente y futuro. Es una ciudad cosmopolita que se proyecta con todas las dificultades y oportunidades de las grandes capitales del mundo; una ciudad en donde lo afro, lo mestizo y lo indígena confluyen en lo rural y lo urbano; en donde adultos mayores, discapacitados y jóvenes buscan espacios de expresión acordes con sus propias necesidades y capacidades; en donde se ha da cabida a la diferencia y a la diversidad de pensamiento.

En el Siglo XXI el reto está en dar respuesta a todas las necesidades que en materia cultural tienen sus ciudadanas y ciudadanos, por eso la Alcaldía Mayor a través de la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte, ha venido trabajando con los bogotanos, especialmente con los representantes del sector cultural, en la elaboración de un Plan Decenal de Cultura que responda a las necesidades que en materia de derechos culturales tiene la ciudad en toda su diversidad.

Este Plan es fruto de un proceso que, a partir de la Constitución de 1991 y por dos décadas, ha llevado a la ciudad a transitar por cambios estructurales en términos de planificación, generando avances concretos en aspectos urbanísticos, educativos, económicos, sociales y ambientales; unas transformaciones que han sido posibles gracias a estrategias basadas en la cultura como factor estratégico de desarrollo y como elemento fundamental en la generación de cambios en las relaciones entre los ciudadanos y de éstos con el Estado.

La cultura se fue consolidando como uno de los sectores claves de la administración del Distrito Capital, dándole un lugar importante dentro de la agenda pública, fortaleciendo su institucionalidad, formulando estrategias y proyectos para su desarrollo y asignando recursos para su ejecución. En este sentido, la creación e implementación del Sistema Distrital de Cultura fue fundamental como plataforma para articular las acciones culturales y comunicar los ámbitos locales y centrales; así como para construir puentes de diálogo y negociación entre la ciudadanía, los agentes culturales y la institucionalidad pública.

Durante este tiempo se formularon de manera concertada con la sociedad civil Políticas Culturales para el Distrito, que identificaron como ejes para la gestión cultural a la participación ciudadana, la diversidad y multiculturalidad, la descentralización y la competitividad de la ciudad a nivel global. De la misma manera, se expidieron los primeros documentos de política cultural en las 20 localidades del Distrito, aumentando la inversión en cultura y propiciando un marco estratégico que permitió avanzar en la construcción de un lenguaje compartido que abrió las puertas para las oportunidades de articulación y la implementación de acciones conjuntas entre lo local y lo distrital.

En general se logró establecer un nuevo marco para entender las dinámicas culturales de la ciudad; una estructura conceptual, política y funcional para orientar la gestión pública del sector; y un escenario propicio para fortalecer los procesos de concertación con los agentes del campo.

Las Políticas Culturales Distritales desarrollaron el concepto de campo de la cultura, entendido como un territorio de conflicto social donde tienen lugar disputas por la producción y acumulación de capital cultural entre los distintos sectores, comunidades y agentes culturales, situación que claramente genera conflictos. En este sentido, se ha ubicado el objetivo central de las políticas culturales en la identificación de dichas disputas, en el reconocimiento y la valoración de la diversidad de los agentes y en la resolución de los conflictos connaturales al campo. En este contexto, proponen redimensionar el papel del Estado en materia cultural, pasando de brindar acceso a los bienes y servicios culturales, a ser el generador de las condiciones para el ejercicio efectivo de los derechos culturales.

Uno de los hechos cruciales de este proceso ha sido la reorganización institucional para el sector, en el contexto de la reforma administrativa implementada en el Distrito y la adopción del Plan Maestro de Equipamientos Culturales de Bogotá Distrito Capital, que establece criterios culturales para el ordenamiento territorial de la ciudad, permitiendo fortalecer la construcción culturalmente significativa del territorio, aumentar la apropiación cultural, social e institucional de la infraestructura cultural y proveer espacios adecuados para la creación de proyectos colectivos de la ciudad.

La ciudad ha ido ampliando los espacios de participación; ha fortalecido su representatividad; ha desarrollado el enfoque poblacional diferencial, y ha abierto espacio para los grupos étnicos y sectores sociales y etarios, garantizando su participación en las dinámicas de concertación de las políticas culturales; ha fortalecido el desarrollo cultural territorial; ha integrado el sub-campo del patrimonio cultural; ha desarrollado el componente de gestión participativa del Plan Maestro de Equipamientos Culturales; y ha articulado su gestión a la nueva estructura administrativa del sector.

El ambicioso deseo de avanzar en la garantía de los derechos culturales en Bogotá, aunado a las condiciones expuestas, generó la necesidad de formular el Plan Decenal de Cultura para Bogotá 2012-2021, empalmando sus estrategias y acciones con los lineamientos generales propuestos por las Políticas Culturales Distritales 2004 – 2016. El Plan propone un esquema de gestión a partir de los sub-campos de las Prácticas Culturales, las Artes y el Patrimonio Cultural, que busca posicionar a la cultura como uno de los cuatro pilares del desarrollo para la ciudad, a la vez que promueve las transformaciones necesarias para que Bogotá se convierta en una ciudad para la cultura.  

La importancia del Plan Decenal de Cultura para Bogotá 2012 – 2021, está en su propuesta como instrumento de planificación de mediano y largo plazo que permitirá orientar las acción del conjunto de instituciones del sector y de los agentes del campo de la cultura en el Distrito, y su proyección a partir de una mirada articuladora e integradora con los distintos sectores y niveles de la administración distrital.

El ámbito de reflexión e implementación del Plan busca trascender las estructuras institucionales de la Alcaldía y las entidades del sector, respondiendo a la diversidad de necesidades y propuestas de los agentes de los sub-campos de las prácticas culturales, las artes y el patrimonio cultural. Es por ello, que la ejecución del Plan requiere, además del compromiso de las entidades del sector, del apoyo de otros sectores de la administración distrital y nacional, y la concurrencia con las administraciones locales, de unos procesos de corresponsabilidad que llegan hasta los agentes del campo, la empresa privada, los organizamos multilaterales de cooperación y la ciudadanía en general.

Este ejercicio de prospectiva desarrolla y complementa la concepción de campo de la cultura, con los sub-campos de las prácticas culturales, las artes y el patrimonio cultural; redimensionando la acción cultural en el desarrollo sostenible de la ciudad.

El Plan nos está proponiendo un marco coherente y constante de actuación, que debe contribuir a la estabilidad y la sostenibilidad del campo, del sector y sus agentes; se presenta como una herramienta flexible que puede tener ajustes en el futuro; se plantea desde una mirada que supera la lógica coyuntural y la improvisación en la toma de decisiones; y se proyecta con sus objetivos y estrategias a orientar las metas y acciones de los próximos tres Planes de Desarrollo Distrital, los planes de acción de las entidades del sector y los planes locales de cultura de las 20 localidades en los siguientes 10 años.

En resumen, con el Plan Decenal de Cultura 2012 - 2021, Bogotá cuenta con un mapa que determina la ruta a seguir, que invita a la interacción, la sinergia y la suma de esfuerzos conjuntos, donde la participación corresponsable de los agentes del campo es fundamental para que esta ciudad siga siendo el lugar de encuentro de la diversidad y la multiculturalidad.




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