Durante
dos días -el pasado 12 y 13 de septiembre-, el romántico
paisaje del parque El Lago de Bogotá se fusionó
con los sonidos de saxofones, trompetas, flautas, guitarras, bajos,
baterías y pianos que crearon una seductora sinfonía
que hizo vibrar los corazones de los miles de asistentes a la
versión número catorce del Festival de Jazz al Parque,
organizado por la Secretaria de Cultura, Recreación y Deporte
y la Orquesta Filarmónica de Bogotá.
Este fue un Festival que hará historia por recordar y
contemplar la memoria de un género que poco a poco se ha
abierto camino en la ciudad y que con el tiempo cada vez ha ganado
más adeptos y seguidores a la cabeza de talentosos artistas
que con amor y pasión comenzaron a esparcir por la ciudad
su música.
Para algunos de estos pioneros el Festival de Jazz al Parque
tiene una trayectoria significativa de la que resaltan el aporte
pedagógico a la cultura capitalina y la sensibilización
de los bogotanos frente al género. Claudia Gomez, quien
deleitó a los asistentes el día domingo con una
suave y profunda muestra de jazz vocal afirma que sin duda el
Festival ha acercado y educado a las personas a las diferentes
formas del jazz.
Por su parte, para Antonio Arnedo, protagonista de esta edición
con un merecido homenaje a sus 25 años de carrera artística,
el principal aporte de Jazz al Parque a la cultura capitalina
ha sido consolidar un espacio de encuentro de los proyectos musicales
de músicos jóvenes de Bogotá y Colombia.
“Es una ventana abierta que propicia el encuentro y el diálogo
de los jóvenes músicos con el público, lo
cual es muy valioso para ellos y para las personas en general”,
afirmó el maestro.
Mientras con el paso de las horas se iban acercando más
y más personas hacia el escenario y los aplausos se multiplicaban
al ovacionar el talento y la riqueza artística de prometedores
artistas locales como Audiotrópico y Gina Savino Cuarteto,
los asistentes hablaban de jazz, de su historia, su ritmo, su
libertad, su magia, del papel de cada instrumento en las melodías
y del ingenio de los interpretes.
Y es que Jazz al Parque ya no es sólo un espectáculo
musical y artístico, hoy es un espacio de encuentro con
la cultura, el arte y la naturaleza. En familia, con los amigos
de ahora y los de antes que se reencuentran o con la pareja a
quien se abraza, se acaricia y al oído se le dice te quiero
con el sonido de un saxofón.
Sin duda la versión catorce de Jazz al Parque quedará
congelada en los corazones y mentes de los asistentes pues fue
una versión enmarcada por las presentaciones de importantes
figuras y maestros del jazz en Latinoamérica tales como
el saxofonista Tico Arnedo, el pianista Jorge Guarín, el
bajista Gustavo Castellar, la Simon Bolivar Big Band Jazz de Venezuela,
y los gloriosos Antonio Arnedo y Jay Rodríguez que acompañados
de sus bandas de amigos de arte y vida tocaron las fibras más
íntimas de los espectadores.
La otra cara de la moneda fue protagonizada por los nuevos talentos
quienes llenos de la vitalidad y la creatividad que les genera
incursionar en este género y ambiente artístico,
y emocionados por mostrar sus creaciones y exhibirse en un escenario
tan importante se entregaron por completo a los espectadores ganándose
sus aplausos y su admiración.
Lucia Pulido con un proyecto en conjunto entre Colombia y E.U.,
y En Ningún Lugar fueron algunas de las bandas y artistas
que sobresalieron en esta versión con propuestas de jazz
fusión innovadoras y arriesgadas que sitúan al Festival
como espacio abierto a la experimentación musical.
Y es que son varios los retos que le quedan al evento. Para Antonio
Arnedo, hace falta tiempo, tiempo para crecer y experimentar.
Por su parte a Claudia Gomez le gustaría que Jazz al Parque
fuera un encuentro de distintas formas de jazz en donde se permita
experimentar entre el jazz tradicional, el free-jazz, el vocal-jazz
y el jazz mezclado con sonidos y ritmos colombianos.
Esta fue una versión de Jazz al Parque inolvidable, de
reconocidos homenajes y valiosos estrenos en la que se alcanzaron
logros significativos y surgieron retos fundamentales. Pero sin
duda, una versión que deja en toda Bogotá un eco
de jazz, ese género musical que para Antonio Arnedo es
“la música de la libertad, de la independencia, del
espíritu creativo, de la diversidad y de los individuos,
es la música que permite llegar a universos in-imaginados
a donde no es posible llegar con otros géneros”.
*Artículo seleccionado por invitación de
la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte entre
estudiantes de universidades de Bogotá.
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