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Érase una vez

La marioneta de trapo

Autor: Gabriel García Märquez

Si por un instante Dios se olvidara de que soy una marioneta de trapo, y me regalara un trozo de vida, posiblemente no diría todo lo que pienso, pero, en definitiva, pensaría todo lo que digo. Daría valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan. 

El mago Merlín

Anónimo.

Hace muchos años, cuando Inglaterra no era más que un puñado de reinos que batallaban entre sí, vino al mundo Arturo, hijo del rey Uther.

La madre del niño murió al poco de nacer éste, y el padre se lo entregó al mago Merlín con el fin de que lo educara. El mago Merlín decidió llevar al pequeño al castillo de un noble, quien, además, tenía un hijo de corta edad llamado Kay. Para garantizar la seguridad del príncipe Arturo, Merlín no descubrió sus orígenes.

El jazmín de la princesa.

Autora: Amira de la Rosa

La princesa tenía un jazmín que vivía con su mismo aliento. Se lo había regalado la luna.

La princesa tenía ocho o nueve años pero nunca la habían dejado salir sola de palacio. Y tampoco la llevaban donde ella quería.

Un día dijo a su flor:

– Jazmín, yo quiero ir a jugar con la hija del carbonero sin que lo sepa nadie.

– Ve, niña, si así lo quieres. Yo te guardaré la voz mientras vuelves.

La niña salió dando saltos. El carbonero vivía al principio del bosque.

Chigüiro se va...

Autor: Ivar Da Coll - Colombia  

Una día Chigüiro hizo cosas que disgustaron a Ata, y Ata se molestó tanto que lo regañó.

Entonces Chigüiro le dijo:

– Me voy lejos, a donde nadie me regañe.

Tomó sus cosas, las metió entre una bolsa, y se fue sin decir nada más.

Caminó, caminó y caminó hasta que llegó a la casa de Vaca.

– Hola, Vaca –le dijo.

La princesita y el frijol.

Autor: Hans Christian Andersen-Dinamarca. 

Había una vez un príncipe que quería casarse con una princesa, pero que no se contentaba sino con una princesa de verdad. De modo que se dedicó a buscarla por el mundo entero, aunque inútilmente, ya que a todas las que le presentaban les hallaba algún defecto. Princesas había muchas, pero nunca podía estar seguro de que lo fuesen de veras: siempre había en ellas algo que no acababa de estar bien. Así que regresó a casa lleno de sentimiento, pues ¡deseaba tanto una verdadera princesa!

Un drama en un corral

Autor: Victor Eduardo Caro. Colombia.

¿No saben ustedes lo que ha sucedido en un gallinero?

Es horrible, ¡horrible!

La que así hablaba era una gallina que se hallaba en un lugar a donde todavía no habían llegado los ecos de la tragedia.

– Sí –decía la gallina–; ¡es horrible! Tanto que no voy a poder pegar el ojo en toda la noche. Menos mal que somos muchas; si llego a estar sola, ¡qué miedo!

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