¿Una Biblioteca Digital de Bogotá?
Definiciones y aproximaciones

POR: GERMÁN REY

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Definiciones biblioteca digital de Bogotá

La definición de la biblioteca virtual de Bogotá es mucho más compleja que su simple enunciación. Y lo es por varios motivos. En primer lugar, porque la forma biblioteca, que es una invención milenaria de la humanidad, está replanteándose de manera muy profunda no sólo por las transformaciones del libro, sino sobre todo por el lugar que este ha ocupado en la cultura y por los cambios que se han producido en las relaciones de las personas con él. En segundo lugar, porque el calificativo “virtual” desborda la simple acepción tecnológica para referirse a un nuevo ecosistema en que los significados son muy variados y entrelazados y corresponden a dimensiones que conciernen nuevamente a la cultura: la existencia de una inteligencia colectiva, la generación de redes, el carácter colaborativo del conocimiento, la relación entre técnicas y memoria o el fortalecimiento de la interactividad (todas ellas dimensiones que definen el sentido de una biblioteca). Y, en tercer lugar, porque hay una clara adscripción de la biblioteca a una ciudad particular —Bogotá— que tiene una historia, unos modos de vivir de sus habitantes, una comprensión del conocimiento y de la sensibilidad, unos usos determinados de las tecnologías y una geografía que no solamente se expresa en su ubicación territorial, sino también en las percepciones de sus habitantes de lo que es una biblioteca y, sobre todo, de lo que se espera de ella en el contexto de la vida corriente.

Las bibliotecas son lugares extraños que guardan, por una parte, el sentido venerable de una tradición (la conservación del conocimiento, la clasificación y taxonomía de los saberes, la oportunidad de tener acceso a libros, imágenes y documentos, el testimonio de los cambios que han experimentado los seres humanos a lo largo del tiempo) y a la vez van produciendo la sensación de algo detenido en el tiempo. Posiblemente sea una figura injusta porque las bibliotecas hacen esfuerzos constantes por remozarse, encontrar funcionalidades que mantengan su vitalidad, diseñar programas de promoción que atraigan a los lectores e interactuar con otras expresiones artísticas o corrientes que restablezcan de otro modo su vigencia del pasado.

El problema es que no cambian solo las bibliotecas sino que se transforma severamente el entorno cultural y social que las rodea, como lo observaremos más adelante en un análisis más detallado de lo que pasa con la lectura y las bibliotecas en Colombia y, particularmente, en Bogotá. Constatar estos cambios no es una tarea difícil. En efecto, los libros disminuyen sus tirajes, la relación del conocimiento con la biblioteca se desplaza hacia las tecnologías (ya sea a través de las bases de datos, las aplicaciones, las plataformas digitales o la simple exploración de la web en internet), el tiempo y su duración en relación con las distancias y la movilidad urbana tienen otras connotaciones para el habitante de la ciudad y redefinen sus conexiones con el espacio de la biblioteca, la lectura compite con una oferta de consumo cultural que se ha ampliado y que además se concentra en los mismos artefactos que reemplazan, así sea parcialmente, las funciones de la biblioteca. El significado de lo documental ha cambiado, como lo ha hecho la tarea de consulta, y el conocimiento se ha expandido de tal forma que las bibliotecas son lugares que apenas concentran una parte pequeña de los materiales de lectura, y lo hacen en un lugar físico que demanda desplazamientos e inclusive una cierta continuidad en el comportamiento de los lectores.

Biblioteca Digital de Bogotá: las tres palabras que componen el enunciado (biblioteca, virtual y Bogotá) expresan grandes conmociones, que tienen correspondencias sociales, simbólicas y culturales de enorme densidad. Por ello es fundamental que se tengan en cuenta los cambios sobre los que está asentado el propósito de crear una biblioteca digital, para que su diseño consulte un horizonte amplio que pueda ser sometido a un análisis realista que facilite generar prioridades, definir alcances, tamaño y funciones, prever posibles relaciones, anticipar los usos por parte de los ciudadanos y garantizar sus condiciones de sostenibilidad como también los desarrollos posibles hacia el futuro.
Germán Rey. Investigación BDB, 2016

Aproximaciones a la Biblioteca Digital de Bogotá

  • Lugar de memoria de y en la ciudad: La BDB deberá promover desde su inicio un trabajo sistemático de la memoria estableciendo relaciones con los referentes institucionales de la memoria en la ciudad como el Archivo de Bogotá, el Instituto de Patrimonio, el Museo de Bogotá, entre otros.
  • Lugar de encuentro de la creación en la ciudad: Bogotá está atravesada por expresiones musicales, visuales, teatrales o de intervención en las tecnologías, para mencionar solamente algunas, que componen su mapa creativo. Más que manifestaciones de la creación, son modos de construir ciudad. Junto a los festivales de música, como Rock al parque, está la distribución urbana de los “ensayaderos” y sobre todo el desarrollo de las bandas de rock en diferentes lugares de la ciudad, que articulan la expresión musical con los sistemas de identificación y reconocimiento de los jóvenes. Estos ejercicios de creación deberían tener un lugar en la BDB, en nodos que los pusieran en contacto, que permitieran mezclas y fusiones pero también alianzas y realizaciones prácticas conjuntas.
  • Lugar de articulación entre territorio, conocimiento y experiencia lectora: Un elemento fundamental de la BDB será, por una parte, reconocer las prácticas lectoras en sus localidades, es decir, las especificidades territoriales del leer y, por otra, vincular a los habitantes de esas localidades al funcionamiento de la biblioteca como un sistema virtual, cuyo uso ya no tiene que ver con las distancias o el lugar sino con otras motivaciones de uso; la capacidad de navegación, el atractivo de la oferta cultural, la conexión con sus necesidades, etc.
  • Lugar de exploración de las diversas modalidades del leer: Una posibilidad de las bibliotecas digitales es la de garantizar la recurrencia de diferentes formas de lectura, inclusive aquellas que provienen de las nuevas experiencias virtuales: lecturas intempestivas, de vínculos, de participación en comunidades de lectores, con nuevas estructuras sintácticas, definidas por los afectos y las emociones (todas esas formas que desde la lectura tradicional se consideran como no lecturas, lecturas superficiales e incluso lecturas aberrantes). Lo anterior, junto a la lectura reposada y analítica, que se propone el recorrido de textos amplios y en la que se invierte una buena cantidad de tiempo.
  • Lugar de acceso a recursos que enriquezcan la vida en la ciudad: Cada vez es más frecuente entender la biblioteca no solamente como el lugar de acceso a los libros o a los distintos materiales impresos sino como un espacio dotado de numerosos recursos que faciliten y estimulen los procesos de conocimiento. Muchos de esos recursos son dispositivos o servicios digitales como por ejemplo las bases de datos, portales y plataformas-e, los libros electrónicos o en línea, la gama cada vez más grande de aplicaciones, pero también los catálogos sonoros, los fondos audiovisuales o los fondos de imágenes, las hemerotecas digitalizadas. El leer se convierte en una tarea compleja en que están involucrados diversos lenguajes, sistemas de signos y experiencias culturales, que además precisan una diversidad de competencias que sobrepasan al acontecimiento lector. La BDB debería promover la formación de esas competencias por ejemplo a través de MOCS o tutoriales, los usos creativos de estos recursos, su circulación en la web y el diálogo entre los creadores.
  • Lugar-ágora para la deliberación socio-cultural en y desde la ciudad: Si bien hay sitios especializados para la conversación social de los ciudadanos entre sí o con las diferentes autoridades e instancias públicas, sería importante dotar a la BDB de alguna posibilidad técnica para facilitar su expresión, diálogo y debate sobre problemas relacionados con su vida cultural, el acceso al conocimiento, su aplicación en la vida ciudadana y los vínculos de la información con sus demandas personales y sociales. Una dimensión importante de esta ágora digital-cultural es dotar a la conversación social de información cualificada sobre lo que sucede en la vida cultural de la ciudad y promover la participación y el diálogo sobre los problemas y las realizaciones simbólicas de la ciudad. La BDB debe diseñar estrategias para motivar esta conversación que bien puede llevar a la lectura y a la deliberación de la comunidad.
  • Lugar del aprendizaje colaborativo en la ciudad: El uso de las bibliotecas físicas tiene que ver con los procesos educativos. La BDB debe tener en cuenta que una parte importante de sus usuarios serán estudiantes y que deben promoverse conexiones eficientes con las bibliotecas escolares, desarrollo de las competencias de los profesores como acompañantes de los procesos de lectura y promoción de las competencias lectoras de los estudiantes.
  • Lugar de repositorios y acceso a la información en y de la ciudad: Una biblioteca virtual es un espacio de acceso a colecciones, bases de datos, obras digitalizadas, bancos de información y diversos tipos de recursos seleccionados de acuerdo a sus poblaciones prioritarias. Es fundamental la tarea de agregación y clave la articulación con otras fuentes de generación y circulación de conocimiento e información. La BDB debe tener una identidad de ciudad y debe ser un lugar especializado en Bogotá, ya sea proporcionando conocimiento propio y creativo sobre la ciudad, ya sea integrando el conocimiento que sobre ella existe tanto a nivel institucional como en colectivos y grupos sociales.

La biblioteca digital es “una herramienta que ocupa el centro de la actividad intelectual y que no tiene fronteras o barreras lógicas, conceptuales, físicas o temporales con respecto a la información". Se ha generado un cambio de un sistema centrado en el contenido, que solo organiza y proporciona acceso a colecciones particulares de datos e información, a un sistema centrado en las personas con el objeto de ofrecerles experiencias interesantes, novedosas y personalizadas. Su principal función pasó del almacenamiento estático y la recuperación de información a propiciar la comunicación, la colaboración y otras formas de interacción entre científicos, investigadores o el público en general en temas que son pertinentes a la información almacenada en la biblioteca digital.
DELOS. Citado en “Anexo 1: Hacia una biblioteca pública digital”.

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la investigación realizada por Germán Rey

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